Ilustración editorial para La crisis de la IV República y el ascenso de Hugo Chávez

Resumen

La llegada de Hugo Chávez a la Presidencia en 1998 no fue un accidente ni una consecuencia inevitable de la historia venezolana. Fue una ruptura electoral producida en medio de una crisis de confianza que se había acumulado durante años. La democracia iniciada en 1958 había logrado alternancia y continuidad constitucional, pero no consiguió resolver con suficiente credibilidad problemas de representación, dependencia petrolera, desigualdad y rendición de cuentas. Esa diferencia importa: explicar el descontento no justifica el golpe de Estado de 1992 ni convierte en inevitable la concentración de poder posterior.

Un período, varias historias

En este artículo usamos «IV República» como nombre político habitual para el ciclo que va de la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958 hasta la transformación constitucional de 1999. No fue un período uniforme. Tuvo gobiernos, coyunturas económicas, conflictos sociales y alternancias distintas. Llamarlo un único bloque de cuatro décadas puede ser útil para una crítica política; tomarlo literalmente como si nada hubiera cambiado sería una simplificación.

La República que surgió en enero de 1958 nació después de la caída de una dictadura. El nuevo orden tenía una tarea inmediata: sostener la competencia política y evitar que una crisis devolviera el poder a los cuarteles. El 31 de octubre de ese año, Acción Democrática, COPEI y Unión Republicana Democrática firmaron el Pacto de Punto Fijo. El pacto comprometía a los partidos a respetar el resultado electoral, formar un gobierno de unidad nacional y acordar un programa mínimo. La cronología de Fundación Empresas Polar resume esos compromisos.

El acuerdo no fue un contrato perfecto ni incluyó a todas las fuerzas políticas: el Partido Comunista de Venezuela no fue invitado a firmarlo. Pero tampoco fue, por sí solo, la «muerte de la democracia». Su objetivo declarado era impedir que la fuerza sustituyera a los votos y reducir el riesgo de que los partidos convirtieran la competencia en una nueva guerra. La exclusión y el predominio partidista son preguntas legítimas para la crítica; deben examinarse junto a los logros institucionales que el pacto ayudó a hacer posibles.

La Constitución de 1961 dio forma a un orden democrático que duró varias décadas. Fundación Empresas Polar destaca, entre otras cosas, el control legislativo sobre el Ejecutivo, la Contraloría, el recurso de amparo y procedimientos de reforma constitucional. También registra que la Carta se promulgó el 23 de enero de 1961 y fue enmendada en 1973 y 1983. Su ficha histórica permite consultar esos elementos. Hubo conflicto, insurrección, errores de gobierno y exclusiones; aun así, la continuidad de elecciones competitivas y la alternancia fueron diferencias reales frente a las dictaduras que Venezuela había conocido.

La promesa del petróleo y la distancia con el ciudadano

El problema no fue que Venezuela tuviera recursos. Fue que la abundancia de renta hizo demasiado fácil que el poder político se presentara como propietario y dispensador del futuro. A lo largo de los años, el Estado asumió responsabilidades cada vez mayores en la economía y en la vida social. Esa expansión tuvo resultados concretos —infraestructura, servicios, industrialización y movilidad—, pero dejó una pregunta sin respuesta suficiente: ¿qué sucede cuando el ingreso estatal cae y el ciudadano depende de un aparato que no ha aprendido a rendir cuentas?

MVGA interpreta esta relación entre renta y poder como una dependencia institucional. El análisis económico exige distinguir exportaciones, ingresos fiscales, deuda y gasto: sus cifras no son intercambiables. El ensayo sobre la Venezuela saudita desarrolla esa distinción y ofrece indicadores con sus límites metodológicos.

La distancia entre el lenguaje de la prosperidad y la experiencia de muchos venezolanos se hizo imposible de ignorar en los años ochenta. La devaluación del 18 de febrero de 1983 —conocida como Viernes Negro— se convirtió en símbolo de una crisis más amplia. Años después, el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez anunció un programa de ajuste económico en febrero de 1989. Los días 27 y 28 de ese mes, protestas por tarifas de transporte y otras causas se extendieron a distintas ciudades; hubo saqueos, despliegue militar, suspensión de garantías y víctimas. La cifra total de fallecidos continúa siendo objeto de distintas estimaciones. Fundación Empresas Polar describe el contexto y las medidas anunciadas; no conviene citar una cifra única sin explicar su fuente y método.

El Caracazo fue una tragedia social y también una quiebra de confianza. No puede reducirse a una protesta por el precio del transporte, ni puede usarse para borrar la responsabilidad del Estado por la represión. Tampoco explica, por sí solo, el ascenso de Chávez. Reveló que una parte de la sociedad vivía una distancia profunda respecto de quienes gobernaban y que las instituciones no habían ofrecido una respuesta convincente.

El golpe como ruptura, no como solución

El 4 de febrero de 1992, Hugo Chávez encabezó un intento de golpe de Estado contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez. El alzamiento fracasó. La ficha de Fundación Empresas Polar documenta la participación de guarniciones militares en varias regiones y el papel del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200. La cronología del 4 de febrero permite revisar los motivos que los insurgentes alegaron y el desarrollo de la asonada.

Nombrar las causas alegadas no convierte el golpe en una salida democrática. Venezuela atravesaba una crisis grave, y el gobierno enfrentaba acusaciones de corrupción, descontento social y pérdida de apoyo. Pero los conspiradores optaron por las armas para tomar el poder. En su mensaje televisado, Chávez asumió la responsabilidad y pronunció el «por ahora», una frase que lo hizo conocido nacionalmente. El fracaso militar no terminó su carrera política: la transformó.

El intento de noviembre de 1992, la separación de Pérez del poder en 1993 y la liberación de Chávez en 1994 forman parte de una secuencia de crisis, pero cada episodio tuvo responsables y procedimientos diferentes. En 1996 Pérez fue condenado por malversación genérica agravada; esa decisión tampoco equivale a que todas las acusaciones públicas contra su gobierno quedaran demostradas.

Una victoria electoral con una promesa de cambio

Chávez ganó la elección presidencial del 6 de diciembre de 1998 con 56,20 % de los votos, según los resultados atribuidos al Consejo Nacional Electoral y recopilados en la base electoral de Georgetown. Consulta de resultados de 1998. Fue una victoria obtenida en una elección, no un golpe. El electorado expresó un deseo de cambio profundo y retiró el poder a los partidos que habían dominado el sistema.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos registra que la propuesta constituyente de Chávez formó parte de su oferta electoral y describe la secuencia institucional: referendo consultivo en abril de 1999, elección de la Asamblea Constituyente en julio y aprobación de una nueva Constitución en diciembre. La CIDH expone el origen y el proceso constituyente. En su informe posterior, también registra la sucesión de actos electorales durante los primeros años de gobierno. Informe de la CIDH sobre democracia y derechos humanos.

Por eso, la historia no se entiende con una sola frase. Chávez llegó al poder por votos después de haber encabezado un golpe fallido. Su mandato abrió un proceso constituyente que recibió aprobación electoral. La evaluación de cómo ese proyecto alteró los límites del poder requiere leer las normas, las decisiones institucionales y sus efectos a lo largo del tiempo. El hecho de haber ganado elecciones no vuelve democrática cualquier decisión posterior; criticar esas decisiones tampoco borra el mandato que los votantes le otorgaron.

La tesis de MVGA

MVGA interpreta la crisis de la IV República como una crisis de representación y de responsabilidad pública, agravada por la dependencia de la renta petrolera y por partidos que dejaron de convencer a una parte creciente del país. Esta tesis no afirma que cada gobierno entre 1958 y 1998 fuera igual, que no hubiera logros, o que una dictadura fuera el único desenlace posible. Afirma que la democracia no logró proteger su legitimidad frente al deterioro de la confianza y que sus actores no corrigieron a tiempo problemas que se volvieron estructurales.

El ascenso de Chávez fue posible porque prometió romper con el sistema y porque millones de ciudadanos votaron por esa ruptura. Comprender esa decisión no es celebrarla ni condenarla en bloque. Es preguntarse por qué un proyecto que nació como respuesta a la crisis pudo concentrar tanta esperanza; qué instituciones no supieron contener abusos; qué advertencias se escucharon y cuáles se ignoraron; y qué alternativas democráticas fueron incapaces de ofrecer una reconstrucción creíble.

También hay una responsabilidad distinta y clara: quien promete refundar la república no recibe permiso para apropiarse de ella. Un mandato electoral no cancela los derechos de los adversarios ni elimina la obligación de rendir cuentas. La república se mide precisamente cuando el gobernante enfrenta límites.

Lo que sigue

Esta historia invita a estudiar por separado el Pacto de Punto Fijo, el Estado petrolero, RECADI, el Caracazo, los golpes de 1992 y la constituyente de 1999. Cada episodio exige su propia cronología y sus propias responsabilidades.

La historia venezolana no mejora con mitos nuevos que sustituyan a los antiguos. Mejora cuando los ciudadanos pueden revisar los hechos, discutir las interpretaciones y exigir que quienes aspiran a gobernar expliquen sus propuestas con claridad.

Fuentes y referencias

  1. Fundación Empresas Polar, «Pacto de Punto Fijo».
  2. Fundación Empresas Polar, «Constituciones de Venezuela».
  3. Fundación Empresas Polar, «27 de febrero de 1989».
  4. Fundación Empresas Polar, «4 de febrero de 1992».
  5. Georgetown University, Political Database of the Americas, «Venezuela: Presidential Elections, 1998», citing Consejo Nacional Electoral results.
  6. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Derechos Humanos en Venezuela (2009).
  7. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Venezuela: Informe de país (2003), introducción y proceso constituyente.
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