Gráfica editorial MVGA: Pantera: el hombre detrás del alias y las cuentas pendientes de Gedeón

Devolverle el nombre

Pantera fue Robert Colina Ibarra. Para MVGA, recordar ese nombre es el comienzo de una reivindicación: detrás del alias hubo un venezolano que asumió personalmente un riesgo extremo frente a Maduro. Su muerte merece una memoria que conserve su humanidad y que no entregue su historia a la propaganda del poder ni a la conveniencia de quienes sobrevivieron políticamente al episodio.

Lo reconocemos como una figura de coraje. Ese reconocimiento expresa nuestra posición editorial y se acompaña de una exigencia: esclarecer lo ocurrido y preguntar quiénes participaron en las decisiones, qué compromisos asumieron y cómo respondieron después. La dignidad de quien murió exige una investigación capaz de incomodar a todos los involucrados.

La identificación y la muerte

La investigación de Bellingcat publicada el 7 de mayo de 2020 documentó un video en el que Colina se identificaba por su nombre, su condición de capitán de la Guardia Nacional y el alias Pantera. También recogió la confirmación de Javier Nieto Quintero, durante una entrevista del 4 de mayo con Napoleón Bravo, de que Colina había muerto en la incursión del 3 de mayo. Estos registros lo vinculan con la Operación Gedeón de 2020. Bellingcat, investigación del 7 de mayo de 2020.

La documentación consultada para este artículo no permite establecer de manera concluyente las circunstancias individuales de su muerte ni atribuir una orden concreta de ejecución. Esa cuestión requiere prueba independiente. El expediente de El Junquito tiene conclusiones propias y no puede trasladarse automáticamente a otro episodio. Cada víctima merece una investigación que se refiera a sus hechos.

Gedeón exige respuestas políticas

Bellingcat examinó asimismo documentación del acuerdo con Silvercorp y declaraciones sobre contactos con figuras del entorno opositor. La investigación identifica a J. J. Rendón y Sergio Vergara en el documento publicado y advierte que la firma de Juan Guaidó no aparecía en la página de firmas de ese contrato. Es una base para exigir explicaciones sobre los contactos documentados; no demuestra por sí sola que toda la oposición autorizara la incursión ni que Guaidó ordenara la muerte de Colina. Documentos y declaraciones examinados por Bellingcat.

Este punto vuelve especialmente importante la rendición de cuentas. La crítica de MVGA a una dirigencia que se lava las manos debe concretarse en preguntas: ¿qué se discutió?, ¿qué se ofreció?, ¿cuándo terminó cada vínculo?, ¿cómo se comunicó ese cambio a quienes estaban expuestos? Las respuestas deben poder contrastarse con documentos y testimonios, aunque perjudiquen a una figura reconocida.

La frase «la oposición» puede ocultar responsabilidades diferentes. Una investigación seria identifica personas, fechas y decisiones. La opinión editorial puede cuestionar una cultura de evasión; la imputación de una conducta específica requiere evidencia específica. Queremos que la memoria de Pantera sirva para exigir ese trabajo y no para sustituirlo con una acusación imposible de examinar.

El valor merece una mirada completa

Hay una forma de narrar estos episodios que reserva toda la atención a los dirigentes que conceden entrevistas y reduce a quienes murieron a un apodo dentro de una operación fallida. MVGA quiere cambiar esa jerarquía de la memoria. El hombre que asumió el riesgo merece una presencia propia, con una historia que pueda ampliarse mediante registros verificables.

Reconocer su valentía permite hablar también de los deberes de quienes organizan, negocian o prometen respaldos. El compromiso personal de una persona incrementa la obligación de actuar con responsabilidad hacia ella. La memoria de quienes mueren debe examinar la seriedad de esas decisiones y la conducta posterior de quienes conservan libertad para explicar lo ocurrido.

Esa mirada exige escuchar a los familiares y proteger el archivo. Fotografías con procedencia, registros públicos y testimonios contrastados pueden devolver profundidad a una vida. Una representación editorial de MVGA tiene otra función: comunica nuestra valoración. Debe distinguirse de una fotografía histórica original y de un documento que pruebe hechos.

La posición de MVGA

Pantera merece permanecer entre los nombres con los que Venezuela discute el coraje, la responsabilidad y la memoria. No aceptamos que el resultado de una operación permita tratar su vida como un detalle descartable. Tampoco aceptamos que las conexiones políticas de quienes deban responder establezcan el límite de las preguntas.

Nuestra reivindicación es firme: reconocemos a Robert Colina Ibarra como un venezolano que dio la cara contra Maduro y asumió un costo irreversible. La tarea que queda corresponde a los vivos: conservar su nombre, investigar las circunstancias de su muerte y exigir cuentas sobre los compromisos que rodearon Gedeón. La reconstrucción nacional necesita una memoria capaz de sostener esa exigencia incluso cuando resulte incómoda para sus propios referentes.

Fuentes y referencias

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