Ilustración editorial para Pensar veinte años: agricultura y continuidad en el proyecto de Renny

La comida no se decreta

Un país puede disponer de divisas y carecer de capacidad para sostener su alimentación cuando cambian las condiciones externas. Comprar resuelve una necesidad inmediata; producir exige tierra utilizable, conocimiento, infraestructura, transporte, inversión y reglas. Renny Ottolina introdujo esa diferencia dentro de una campaña acostumbrada a escuchar promesas de ejecución inmediata.

En el discurso conservado por La Nueva Enciclopedia planteó una estrategia de veinte años orientada a fortalecer la agricultura. Relacionó educación, instrucción y condiciones de vida rural con ese objetivo. El interés del pasaje está en la continuidad que reclama: un proceso productivo no puede empezar de cero con cada nuevo gabinete ni depender del entusiasmo de una temporada electoral.

El campo como lugar donde se puede vivir

La propuesta no se limitaba a exhortar a la gente a sembrar. El discurso reconoce que las personas abandonan espacios donde vivir resulta difícil. Esa observación cambia el enfoque: la producción rural requiere condiciones para familias, trabajadores y empresarios. Un llamado patriótico no sustituye agua, servicios, seguridad, acceso a mercados ni posibilidad de conservar el fruto del trabajo.

La política que trata al productor como instrumento de una consigna termina exigiéndole resultados mientras dificulta sus decisiones. Una administración puede anunciar apoyo agrícola y al mismo tiempo volver inciertos la propiedad, el crédito o la comercialización. La continuidad no se mide por la cantidad de programas con nombres nuevos, sino por la confianza de quien debe invertir y esperar una cosecha.

El petróleo puede financiar la salida de la dependencia

La renta permite comprar alimentos y financiar infraestructura. El problema aparece cuando la primera opción sustituye indefinidamente la construcción de capacidades. Entonces cada dificultad productiva se responde con otra importación y la sociedad pierde interés político por resolver aquello que el ingreso extraordinario permite aplazar. La abundancia termina funcionando como anestesia administrativa.

MVGA encuentra aquí una relación con la advertencia de Uslar Pietri sobre sembrar el petróleo. No significa que ambos programas sean idénticos. Significa que los dos obligan a preguntar qué quedará cuando disminuya la renta. Una política social que depende de importaciones financiadas por un ingreso volátil puede proteger temporalmente el consumo y mantener intacta la fragilidad del país.

Continuidad no significa planificación absoluta

Pensar a veinte años tampoco exige que un funcionario decida cada cultivo o cada inversión. Un horizonte nacional puede consistir en sostener infraestructura, investigación, formación y seguridad jurídica mientras productores diversos toman decisiones. La coordinación pública no debe convertirse en una licencia para sustituir todo conocimiento local por instrucciones de un despacho.

Renny ofrece una escala de tiempo que incomoda a la política de inauguraciones. La reconstrucción necesita trabajos cuyos beneficios quizás no alcance a celebrar quien los inicia. Venezuela no se alimentará de la próxima campaña ni de la promesa de que el Estado repartirá mejor. Necesita condiciones para que producir resulte posible y para que la inversión de hoy no sea castigada por el capricho político de mañana.

Fuentes y referencias

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