Ilustración editorial para ¿Por qué proponer una Sexta República?

La continuidad que debe romperse

La Sexta República es una propuesta de MVGA para cambiar la relación entre poder, renta y ciudadano. El número expresa una ruptura con los ciclos políticos IV y V; no tiene por sí mismo valor jurídico y no resuelve automáticamente los problemas de Venezuela. Su utilidad dependerá de las instituciones que se propongan y de la legitimidad del proceso que las establezca.

La tesis es que un relevo presidencial puede dejar intacta la estructura del fracaso. Si el Ejecutivo sigue concentrando recursos, nombramientos y decisiones; si el ciudadano depende de un permiso o de un carnet; si la justicia protege al gobierno; y si el petróleo financia compromisos sin control, cambiar de dirigente puede renovar la esperanza sin modificar las condiciones.

Qué significa refundar

Refundar significa fijar reglas que obliguen también a quienes conducen el cambio. MVGA propone un Ejecutivo sometido a control legislativo y judicial; autoridades electorales con designación pública y garantías de independencia; presupuesto y contratación transparentes; servicio civil por capacidad; y descentralización con competencias y financiación definidas.

Estas propuestas son líneas de diseño para discusión. No inventan una constitución ya aprobada ni prometen resultados económicos sin cálculo. Un mecanismo debe indicar quién decide, quién revisa, con qué recursos opera y cómo puede sustituirse una autoridad que incumple. Sin esas respuestas, la palabra refundación puede convertirse en otro recurso del personalismo.

La reforma económica debe proteger la propiedad y la competencia, permitir iniciativa y reducir la distribución discrecional de oportunidades. Las funciones de seguridad, justicia e infraestructura necesitan capacidad efectiva. La protección social debe tener criterios públicos, sostenibilidad y caminos hacia la autonomía. El petróleo debe financiar inversión y ahorro bajo reglas, en vez de justificar cualquier expansión del gasto.

Cómo obtener legitimidad

Una transformación constitucional requiere decisión ciudadana, libertad para debatir y competir, reglas claras y protección de minorías. MVGA propone que el proceso establezca sus límites antes de elegir a quienes lo dirigirán. Una consulta debe ofrecer alternativas comprensibles; un órgano constituyente no debe recibir un permiso ilimitado para disolver controles o prolongarse sin término.

La experiencia de 1999 muestra por qué importa distinguir origen electoral y ejercicio del poder. Hubo referendos y una nueva Constitución, pero la CIDH examinó después problemas del régimen transitorio, separación de poderes y competencia. El voto no concede autoridad para borrar derechos ni convierte cualquier actuación posterior en legítima.

La transición debe publicar mandatos, plazos y resultados. La asistencia internacional puede contribuir a la seguridad y la recuperación; el desenlace necesita instituciones venezolanas con capacidad de decidir. MVGA apoya la ruptura que abrió la captura de Maduro, y exige que esa oportunidad no termine en una administración indefinida de la misma dependencia.

Lo que debe durar

La independencia de un juez, la continuidad de una escuela, la previsibilidad de un contrato y el derecho a disentir deben sobrevivir al entusiasmo por el gobierno de turno. La nueva República tendrá sentido si vuelve menos necesario buscar un protector político para trabajar, invertir, estudiar o reclamar.

La venezolanidad que propone MVGA es una responsabilidad presente: estudiar la historia, conservar capacidades y corregir prácticas que degradaron la nación. Una nueva constitución puede ayudar, pero el texto por sí solo no construye comportamiento institucional. Se necesita una cultura de cumplimiento y ciudadanos con información para exigirlo.

La Sexta República será una propuesta seria cuando sus promotores acepten aplicarles los controles que exigen a sus adversarios. Ese es el criterio de MVGA: un comienzo cuyo poder esté limitado desde el principio, cuyo gasto sea visible y cuyos ciudadanos puedan sustituir a quienes gobiernan.

Fuentes y referencias

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