Ilustración editorial para Del ciudadano al gran elector: la reducción partidista de la vida pública

Una presencia que se enciende cada cinco años

El ciudadano aparece como protagonista en los discursos electorales. Se le consulta, se le visita y se le promete participación. Después de la elección puede volver a encontrar puertas cerradas, expedientes inaccesibles y decisiones tomadas por intermediarios. La política celebra su condición de elector mientras reduce las oportunidades de ejercer ciudadanía entre una votación y la siguiente.

La Palabra Compartida, en Arturo es el hombre, recupera la crítica de Uslar Pietri a la demagogia y al predominio partidista. Sus autores describen una vida pública que privilegia el cálculo electoral sobre la construcción institucional. Ese análisis permite examinar una contradicción: ampliar la movilización política no garantiza que el individuo adquiera mayor capacidad para controlar al poder.

Votar no entrega las instituciones al vencedor

La elección autoriza responsabilidades dentro de un orden de derechos. No convierte al ganador en propietario de tribunales, universidades, sindicatos o empresas. Cuando cada victoria se interpreta como permiso para ocupar esos espacios, el sufragio termina alimentando una colonización del Estado. El ciudadano participa en la selección de quienes después hablarán como si representaran la totalidad de la sociedad.

La crítica tiene fuerza frente a las tradiciones socialdemócratas que organizaron su presencia mediante redes de intermediación. El partido puede cumplir una función representativa y al mismo tiempo intentar absorber la autonomía de las organizaciones donde actúa. Lo decisivo es si el trabajador, el estudiante o el vecino pueden decidir sin tener que negociar antes con la estructura que pretende representarlos.

La crítica de Uslar nació dentro de la disputa

Uslar no fue un observador apartado de la política. Fue funcionario, congresista y candidato presidencial, y su trayectoria incluyó acuerdos y desacuerdos con otras fuerzas. El episodio de La Palabra Compartida estudia esas tensiones en lugar de presentar una biografía sin conflictos. Su crítica al predominio de los partidos adquiere interés precisamente porque tuvo que confrontar decisiones, alianzas y costos personales.

Recuperar esa dimensión permite rechazar una simplificación cómoda: suponer que toda crítica a la partidocracia expresa nostalgia o resentimiento. Una objeción debe examinarse por lo que señala. Si denuncia que las instituciones han perdido autonomía, corresponde discutir nombramientos, reglas y decisiones. Responder con la biografía del crítico deja sin contestar el problema.

Una ciudadanía con facultades permanentes

La alternativa requiere espacios donde las personas puedan producir, asociarse, fiscalizar y disentir sin pedir autorización política. La rendición de cuentas debe existir cuando no hay campaña. Un presupuesto comprensible, una organización profesional independiente y un tribunal accesible son formas concretas de participación, aunque no produzcan la emoción de una concentración multitudinaria.

Para MVGA, superar el chavismo exige también dejar atrás una cultura que considera al ciudadano útil para votar y molesto para controlar. La República se vuelve real cuando el poder encuentra personas con derechos propios durante todo el mandato. La política debe responder ante ellas incluso cuando no necesita sus votos. De lo contrario, la soberanía popular termina administrada por quienes dicen encarnarla.

Fuentes y referencias

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