Gráfica editorial MVGA: Juan Vicente Gómez: pacificación y construcción del Estado venezolano

El país que tuvo que unificarse

La Venezuela de comienzos del siglo XX arrastraba guerras, jefaturas regionales y una autoridad pública de alcance desigual. Para MVGA, estudiar a Juan Vicente Gómez exige empezar por ese problema concreto: antes de discutir cómo debía limitarse el Estado, había que construir una capacidad nacional de administración, comunicación y fuerza. La pacificación que sus partidarios le atribuyen no fue un detalle menor en un país castigado por conflictos internos.

Gómez consolidó su poder en diciembre de 1908, después de que Cipriano Castro saliera del país por motivos de salud. Fue el centro del régimen hasta su muerte el 17 de diciembre de 1935, incluso durante períodos en que otro funcionario ocupaba formalmente la presidencia. La historiografía registra la centralización militar y administrativa, cambios constitucionales y expansión de comunicaciones. La cancelación de la deuda externa en 1930 figura en el Diccionario de Historia de Venezuela. Estos son hechos distintos de afirmar que no quedó ningún pasivo público: el pago externo no equivale, por sí solo, a un balance completo de deuda interna.

La autoridad como capacidad material

MVGA reconoce en el gomecismo una experiencia de construcción estatal que la memoria partidista posterior a menudo reduce a una caricatura. Un país necesita caminos, registros, recaudación, funcionarios y fuerzas armadas con mando nacional. La soberanía también se juega en esa capacidad cotidiana de llegar al territorio y hacer cumplir decisiones. Sin ella, los derechos pueden quedar escritos mientras el poder efectivo permanece en manos particulares.

Ese reconocimiento no exige suponer que todas las políticas fueron acertadas o que el desarrollo empezó y terminó con un hombre. La obra estatal reunió ministros, técnicos, empresarios y trabajadores, y ocurrió durante la expansión de una economía petrolera que modificó el peso fiscal del país. La pregunta útil es qué capacidades se construyeron y cuáles dependieron de la voluntad personal del jefe.

El petróleo amplió recursos y oportunidades de negociación. Para evaluar esa relación hay que distinguir propiedad del subsuelo, concesiones, impuestos, regalías y control de la explotación. La existencia de concesiones extranjeras no demuestra automáticamente una entrega sin condiciones; la soberanía formal tampoco prueba que el Estado obtuviera siempre el mejor acuerdo. La evaluación debe seguir normas y contratos concretos.

El régimen y sus límites

El gobierno fue una dictadura personalista. Las reformas constitucionales y los presidentes formalmente interpuestos no crearon una competencia capaz de sustituir a Gómez. La persecución política, la prisión y el exilio forman parte de la historia del régimen. Reconocerlas no cancela el estudio de la pacificación; permite comprender la forma de poder mediante la que se produjo.

Para MVGA, la discusión no consiste en elegir entre un país ingobernable y un gobernante sin límites. Esa falsa elección ha acompañado demasiado tiempo la política venezolana. Un Estado con capacidad para construir, cobrar y proteger necesita también reglas que impidan usar esas capacidades contra la ciudadanía. La continuidad administrativa no debe depender de una fidelidad personal.

La muerte de Gómez abrió una nueva etapa. Acción Democrática, fundada en 1941, no lo derrocó, y el Trienio Adeco comenzó en 1945. Mantener esa cronología impide usar antagonismos posteriores para describir hechos que ocurrieron antes de que sus protagonistas políticos existieran como organización.

Lo que merece continuidad

La lectura de MVGA rescata la unidad nacional, la disciplina administrativa y la voluntad de consolidar el Estado. Propone trasladar esas capacidades a instituciones que sobrevivan al gobernante, con justicia, fiscalización y libertad. La construcción nacional merece una historia propia; el poder personal no debe convertirse en condición permanente de esa construcción.

Gómez importa porque obliga a mirar el país que recibió y la estructura que dejó. La memoria útil estudia lo que se hizo, la forma en que se hizo y qué parte puede conservar una república futura. Una nación que desconoce su experiencia de organización pierde herramientas para reconstruirse; una que idealiza el mando personal pierde las herramientas para controlarlo.

Fuentes y referencias

  • Fundación Empresas Polar, Gómez, Juan Vicente, gobierno de.
  • Fundación Empresas Polar, Deuda pública, cancelación de la deuda externa en 1930.
  • Archivo documental de MVGA: Memoria y Cuenta de Hacienda (1917), memorias del Ministerio de Obras Públicas y recorte sobre el pago de la deuda (1930-1931). Se usan como contexto documental, sin atribuir un balance total de pasivos.
  • La Nueva Enciclopedia y La Palabra Compartida, episodios sobre Gómez, como referencias de las preguntas e interpretación editorial del proyecto.
Volver arriba ↑